Carlos Andres Vargas es Hostigante

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Tener de vecino a Carlos Andrés Vargas me ha hecho cómplice de sus reflexiones cargadas de vértigo, espiritualidad y autocensura. Suele ocurrir más cuando en su carro camino al Plazas Alcid desgranamos, con algo de atropello, grano a grano la mazorca de nuestra realidad dirigencial y deportiva. Eso también incluye los zigzagueos que nuestros politicos locales le hacen a la ley y a la moralidad.

Cuando Carlos «coge» la guitarra y se despacha con rotundidad, es fácil discernir todavía en él al muchacho apasionado y cismático que conocí en el barrio Las Granjas, y que desde sus luchas con el onanismo en su colegio se perfilaba como un futuro comunicador. Era de carnes enjutas pero robusto en sus apreciaciones de mozalbete primaveral; entradorcito, por demás. Debo decir que por aquellas calendas visité seguidamente su casa a espaldas de un amigo que disparaba a discreción su visceral amor por Marcela, la hermana de Carlos Andrés. Entonces yo ya hacía mis primeras incursiones con el micrófono y Carlos Andrés comenzaba a emular lo que serían sus futuras transmisiones radiales.

Desde entonces, «Vargas» como le dice el relator de Caracol, comenzó a alimentar un espíritu inquieto y a veces desbordado. En su estreno radial era impetuoso, impulsivo y no sé hasta dónde irreverente; rasgos que sorprendían e impacientaban a los periodistas consagrados de la época. Fue por allá en 1995, de la mano de Luis Fernando Bedoya, que hizo su debut en Radio Surcolombiana. Luego vendrían Colosal Stereo, Micrófono Cívico, HJKK, la Televisión local, (En la que se la jugaba conmigo para narrar el hoy desaparecido hexagonal de Cándido ), y por último Caracol.

Anoche la Acord, asociación de cronistas deportivos capítulo Huila le hizo un reconocimiento de vida y obra por su disciplina, lealtad y compromiso con la agremiación. ( valores en extinción, dicho sea de paso, en esta época libérrima y anárquica ).
Algunos espontáneos con el ácido tufillo del sarcasmo le felicitaban una y otra vez , inundándolo con las típicas palmaditas en la espalda. Tampoco puedo excluir a quienes lo hicieron con bondad; a mí me alegró la distinción de Carlos, pero esperé con prudencia a que la gratuita horda de aduladores se desperdigara para expresarle mi felicitación.

Vargas le gusta a muchos porque desenvaina sus apreciaciones sin titubeos. A otros les disgusta. Normal. Hoy por hoy si existe en el periodismo deportivo de la región un cronista acerbo e incómodo es él. Sus comentarios fermentados y hostigantes han inspirado copiosos insultos y denuestos entre quienes no gozan de su favor. Vargas es hostigante para aquellos personajes a quienes les esculca sus recónditos pecados y les hurga el breviario de sus asiduas mentiras. O sino que lo diga el «patrón » Bermúdez, el flamante Director Deportivo del Atlético Huila, con quien no ha negociado «zona de distensión», alguna.

Suele ser común dentro del ejercicio periodístico «acomodarse» a conveniencia o arruncharse bajo la égida protectora de algún directivo o gobernante. Convertirse en espadachín de turno de aquellos que garabatean su firma en una órden de pauta y de pronto perder la memoria y la objetividad. Carlos Andrés quizas no sea el mejor, y de hecho comete yerros, lo que lo hace en extremo humano, como usted y como yo.

Donde todo tiene un precio y la libre oferta y demanda ha hecho del rigor periodístico una baratija adquirible Vargas ha intentado permanecer infranqueable. i felicitaciones !

Por: Alexis Diaz

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